La medición del riesgo soberano argentino cierra el ciclo económico anual afianzado por debajo de las 600 unidades, cerca de sus valores más bajos.
La economía argentina culmina el año con una señal de estabilidad financiera significativa. El índice de riesgo país, elaborado por el banco JP Morgan, se situó en los niveles más bajos de todo el período anual, logrando consolidarse consistentemente por debajo de la barrera de las 600 unidades en las últimas semanas de diciembre.
Este cierre contrasta con la alta volatilidad experimentada durante los meses anteriores. A lo largo del año, la medición de la desconfianza inversora sobre la deuda soberana había superado picos significativos, impulsada por las incertidumbres políticas y las tensiones macroeconómicas internas.
La economía crecerá con forma de “K”: los sectores que despegan y una mayoría que sigue rezagadaLa moderación del indicador se explica principalmente por el desempeño sostenido de los títulos de deuda argentinos. La demanda por los bonos reestructurados (principalmente los emitidos bajo ley extranjera) permitió mantener las cotizaciones estables, reduciendo la prima de riesgo exigida por los inversores.
La permanencia del índice en estos niveles supone una mejoría relativa en las condiciones de acceso al crédito para el Estado nacional y las provincias. Si bien el índice se mantiene elevado respecto a otros países de la región, esta estabilidad facilita la gestión financiera del Tesoro en el corto plazo.
Los analistas financieros consideran que el desafío económico para el próximo trimestre será sostener esta tendencia. La expectativa está puesta en las negociaciones pendientes con organismos internacionales y en la capacidad de la administración para mantener el equilibrio fiscal necesario.
SDN Digital, solo información.



