El casamiento de Reed Richards y Sue Storm en 1965 representó uno de los primeros grandes quiebres de continuidad en la historia del Universo Marvel.
La industria del cómic norteamericano vivió uno de sus primeros hitos fundacionales en su continuidad narrativa hace casi seis décadas. Fue en el tercer cómic especial anual de Los cuatro fantásticos, publicado en 1965, donde se concretó el matrimonio entre el líder del grupo, Reed Richards (Mr. Fantástico), y Sue Storm (Mujer Invisible).
Este evento no fue solo una celebración editorial, sino que significó una ruptura con la dinámica tradicional del género. Hasta ese momento, las grandes editoriales tendían a mantener a sus personajes en un estado de perpetua estasis, evitando cambios vitales que alteraran sus roles principales o sus relaciones personales a largo plazo.
Cualquier manual de televisión te dirá que los episodios infantiles deben durar 11 o 22 minutos, pero ‘Bluey’ dura 7 por una razónMarvel Comics, bajo la guía de Stan Lee, tomó la decisión audaz de avanzar con la vida personal de sus protagonistas. El casamiento de la pareja central de la editorial demostró que las relaciones podían evolucionar y tener consecuencias canónicas permanentes, sentando un precedente clave para el desarrollo futuro de sus sagas.
El número especial fue concebido como un gran evento crossover dentro de su propio universo ficcional. La boda sirvió de excusa para la aparición de múltiples héroes y villanos de la casa editorial, lo que solidificó la sensación de un mundo compartido y conectado, una estrategia que definió a la editorial durante décadas.
Este suceso de 1965 es recordado como una de las primeras grandes apuestas narrativas del sello, demostrando el compromiso con la evolución constante de sus personajes y sus biografías, un elemento distintivo que les permitió diferenciarse de sus competidores directos.
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