El líder chavista Nicolás Maduro emitió una declaración desafiante desde Caracas en respuesta directa a la reactivación de cargos federales por parte de la Justicia de Estados Unidos.
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se dirigió a la nación este miércoles desde el Palacio de Miraflores, marcando una respuesta oficial a la escalada de la presión judicial proveniente de Estados Unidos. La aparición se produce apenas una semana después de que se formalizara una acción federal clave en Nueva York, la cual reactiva cargos graves contra su círculo íntimo y miembros del alto mando militar.
Los cargos que enfrenta la élite bolivariana incluyen conspiración para el narcoterrorismo, narcotráfico internacional y lavado de activos. Las acusaciones, presentadas en el Distrito Sur de Nueva York, buscan establecer una conexión directa entre el liderazgo político venezolano y operaciones ilegales que afectan la seguridad regional.
El papa León XIV viajaría a la Argentina: las pistas que suman certezas a la visita del pontíficeEsta renovada ofensiva legal ha exacerbado la ya crítica tensión diplomática entre Caracas y Washington. El movimiento judicial es percibido por el chavismo como una estrategia de hostigamiento político diseñada para desestabilizar la administración e influir en el panorama interno.
Durante su alocución, Maduro desestimó las acusaciones tachándolas de «montaje imperialista» y aseguró que su gobierno está siendo víctima de una «guerra mediática y judicial» orquestada por la Casa Blanca. El mandatario insistió en que el proceso legal carece de legitimidad internacional y representa una violación a la soberanía nacional.
Analistas señalan que la situación legal de los altos funcionarios venezolanos continuará siendo el principal motor de la fricción bilateral en los próximos meses. Aunque la probabilidad de extradiciones directas es mínima, el impacto de estas imputaciones en las redes financieras y el comercio regional es significativo.
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