La escalada del rechazo interno en Irán contra el régimen de Ali Khamenei se agrava por la amenaza de una intervención militar evaluada por Estados Unidos.
Las manifestaciones de rechazo popular contra la cúpula clerical de Irán, lideradas por el Ayatolá Ali Khamenei, han alcanzado un nuevo pico de intensidad en la capital y otras ciudades clave. Los reportes indican que la disidencia civil se enfoca abiertamente en la remoción del gobierno, catalogando la actual oleada como el intento más serio de desestabilización en la última década.
Fuentes cercanas a los círculos de poder iraníes mencionan que la presión ha abierto discusiones internas sobre una eventual «transición» de liderazgo. Aunque el aparato de seguridad mantiene el control de las zonas céntricas, la coordinación de las protestas subterráneas sugiere un progresivo debilitamiento del núcleo de autoridad del régimen.
Quién es Alí Jamenei, el ayatolá y líder supremo de Irán que controla el poder desde hace décadasEsta inestabilidad interna está siendo monitoreada de cerca por Washington. En las últimas horas, el expresidente Donald Trump confirmó a asesores cercanos que su equipo analiza seriamente la viabilidad y los riesgos de una posible intervención militar directa en Teherán, buscando un cambio de régimen.
La Casa Blanca ha mantenido cautela respecto a las intenciones de Trump, quien busca capitalizar la debilidad del régimen para promover un vuelco estratégico en Medio Oriente. La principal preocupación de los analistas de defensa radica en la respuesta regional que provocaría un movimiento de esa magnitud contra la República Islámica.
La combinación del hastío social interno con la amenaza externa posiciona a Irán en una encrucijada geopolítica extremadamente volátil. La comunidad internacional observa atentamente si la administración norteamericana escalará sus evaluaciones a una amenaza formal.
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