La expansión a 48 seleccionados genera un desafío logístico inédito para la FIFA, obligando a reconfigurar la dinámica competitiva de la fase de grupos.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, a celebrarse en Estados Unidos, México y Canadá, será la primera en contar con la participación de 48 selecciones nacionales. Esta ampliación masiva no solo redefine la geografía del torneo, sino también su cronograma, que se extenderá a 104 partidos, superando significativamente los 64 encuentros tradicionales que definieron el formato durante casi tres décadas.
El ajuste más relevante recae sobre la fase inicial. Luego de descartar el formato de 16 grupos de tres equipos, la organización confirmó que se disputarán 12 zonas de cuatro seleccionados cada una. Este esquema garantiza una mayor equidad deportiva para evitar especulaciones en la última jornada, aunque añade complejidad al calendario al tener que clasificar a los dos primeros de cada grupo más los ocho mejores terceros.
Franco Colapinto mostró en un video su intenso entrenamiento bajo la lluvia para el regreso a la Fórmula 1 con AlpineLas implicancias logísticas para las delegaciones serán de una magnitud sin precedentes. La amplitud territorial de las tres naciones anfitrionas impone distancias de traslado monumentales para los planteles, generando demandas adicionales sobre la planificación de viajes y la recuperación física de los atletas de élite durante el mes y medio de competencia.
Desde la perspectiva económica, la decisión de ampliar el certamen asegura a la FIFA un incremento sustancial en ingresos por derechos de transmisión y patrocinio. El mayor número de partidos garantiza más horas de contenido televisivo global, compensando los retos operativos y de coordinación que implica la dispersión geográfica de las sedes.
Actualmente, el enfoque principal de los organizadores se centra en ultimar la infraestructura de los estadios designados y en establecer los centros de entrenamiento base para las 48 delegaciones. La adaptación de las ciudades sede y la definición de los cruces intercontinentales son cruciales para mitigar los riesgos inherentes a un evento deportivo de esta magnitud y novedad histórica.
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