Estados Unidos despliega equipos de rescate tras el impacto de un ataque no especificado, generando una inmediata controversia sobre su presencia militar en el Golfo.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó el despliegue de unidades aéreas y marítimas en una operación activa de búsqueda y rescate tras un incidente reportado en aguas internacionales. La misión se centra en localizar a miembros del personal militar que resultaron afectados por un ataque cuyo origen no ha sido detallado públicamente por las autoridades.
Fuentes del Pentágono indicaron que las tareas de rastrillaje se concentran en una zona específica que limita con el área de operaciones navales habituales en el Estrecho de Ormuz. Si bien no se ha confirmado la pérdida de material sensible, la prioridad es recuperar a los posibles sobrevivientes y asegurar que la integridad de las unidades de apoyo logístico se mantenga intacta.
Zohran Mamdani juró como alcalde de Nueva York: «Hoy empieza una nueva era»El suceso ha catalizado una ola de reacciones críticas en las capitales regionales. Gobiernos cercanos, que históricamente cuestionan la injerencia estadounidense en la estabilidad de la zona, elevaron comunicados a organismos multilaterales exigiendo claridad sobre la naturaleza de las operaciones militares que derivaron en el ataque.
Desde Washington, los voceros del Departamento de Defensa defendieron la legalidad de la presencia militar, argumentando que las fuerzas actúan en defensa de la libertad de navegación y contra grupos que amenazan la seguridad marítima internacional. No obstante, la administración evitó identificar a los responsables directos del incidente reportado.
Este episodio subraya la creciente fragilidad del equilibrio estratégico en la región, forzando a los países del Golfo a reevaluar sus acuerdos de seguridad mutua. La persistencia de este tipo de incidentes incrementa el riesgo de una escalada no controlada en un vecindario históricamente volátil.
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