Tapa
SDN RadioTransmitiendo en vivo

1 DE ENERO… ¿PRINCIPIO DE QUÉ? – Por Maximiliano «Ruffo» Barral

1 Ene, 2026 7:29 p.m.|Actualizado: 1 Ene, 2026 7:29 p.m. AR
1 DE ENERO… ¿PRINCIPIO DE QUÉ? – Por Maximiliano «Ruffo» Barral

No sé por qué, pero la mayoría de la gente usa el primero de enero como día cero, como un punto de partida, creyendo realmente que la vida se mide con un almanaque.

Justo en este momento se me viene a la cabeza el comienzo de una canción que dice:

“PERMANECER Y TRANSCURRIR, NO ES PERDURAR, NO ES EXISTIR”

Ruffo barral

La unidad correcta en la que se debería medir la vida tendría que ser en vivencias y no en años, cualificar los momentos importantes y trascendentales, dentro de nuestro paso por el mundo.

Más allá de todas mis actividades la de editor de video es la que mejor me define, en este trabajo, el mayor desafío es contar historias cronológicamente, sin ser parte de ellas, para poder lograrlo usamos un recurso llamado “key frame” o fotograma clave, esto consiste en identificar momentos de quiebre, el instante justo en donde algo importante comienza o termina.

En este 2025, más precisamente el 3 de octubre, logré acumular 50 años en esta tierra, un evento que marca un gigantesco fotograma clave, en la línea de tiempo de cualquiera, pero 10 días después, tuve una caída desde un par de metros que resultó en internación, yeso, colocación de prótesis en mi brazo derecho y un muy largo periodo de rehabilitación, para serles sincero, esta es la primera vez que vuelvo a utilizar un teclado desde aquel día.

Me tuve que acostumbrar a los días lentos, a las rutinas infinitas. Cuando me caí, no solo lo hice físicamente, sino también mentalmente. Las cicatrices en mi cuerpo me hicieron reordenar mis “key frames”

La impotencia de no poder hacer cosas simples, como por ejemplo comer, bañarme, vestirme o incluso escribir, convierten el dolor físico en un recordatorio implacable de lo frágiles que somos y mientras mi cuerpo se va arreglando, mi cabeza comienza a preguntarse cosas…

Cómo es posible que la gente festeje los momentos más importantes de la vida como si fueran marcos fijos, como si el almanaque tuviera la última palabra sobre lo que realmente importa, como si esos fueran los únicos momentos que tienen peso en nuestra existencia.

 Hoy, mientras mis dedos vuelven torpemente a recordar el camino sobre el teclado, entiendo que este también es un fotograma clave. No porque sea heroico, sino porque existe, porque sucede. Porque me devuelve la posibilidad de contar otra vez historias.

Cada experiencia, por insignificante que parezca, tiene el poder de reescribir lo que creemos que sabemos sobre nosotros mismos y sobre nuestra vida.

Tal vez nunca fue el calendario el problema, sino la necesidad de aferrarnos a algo que nos ordene en el caos. Meses, años, comienzos y finales que nos den la ilusión de control, pero la vida ocurre en otro lugar. ocurre en las pausas obligadas, en las caídas que nos quitan velocidad, en los espacios en blanco que no podemos llenar.

No importa si el 2025 queda escrito como «el año del andamio» y no por mi medio siglo de vida, porque lo realmente importante fue la decisión de medir mi vida con esos pequeños momentos de resistencia, de adaptación, y no dejarle mi historia en las manos del Papa Gregorio XIII.

Editar siempre fue para mí elegir qué queda y qué se va, qué momento merece ser recordado y cuál puede desaparecer sin que nadie lo note.

Y quizás de esto se trate al final: no de permanecer y transcurrir, ni de perdurar, o de existir, sino de estar presente en cada instante que nos atraviesa. Por eso les recomiendo que este 2026 vivan sus vivencias, aunque duela, aunque cueste. aunque no sepamos nunca, qué lugar van a ocupar en la línea de tiempo de nuestras vidas.

Maximiliano «Ruffo» Barral