El planeta inicia formalmente el nuevo ciclo anual con celebraciones masivas que se extienden de este a oeste a través de las distintas zonas horarias.
Las celebraciones de Año Nuevo comenzaron formalmente en el Pacífico, con las islas de Kiribati y Samoa siendo las primeras naciones en cruzar el umbral de la medianoche. Minutos después, las principales capitales de Oceanía, como Sídney y Auckland, iniciaron sus tradicionales despliegues de fuegos artificiales, capturando la atención de los medios globales.
El movimiento festivo continuó su progresión hacia el continente asiático, donde metrópolis clave como Tokio, Seúl y Shanghái activaron sus conteos regresivos. Esta fase incorpora a miles de millones de habitantes al festejo global, poniendo en relieve la diversidad cultural de las ceremonias de recibimiento.
Los provincialismos se reacomodan: cambios para oxigenar gestiones y alerta rumbo al 2027Horas más tarde, los festejos se trasladan a Europa, tradicionalmente un punto neurálgico para la cobertura periodística. Capitales como Londres, París y Roma prepararon dispositivos de seguridad especiales para acompañar los eventos en sitios emblemáticos como la Puerta de Brandeburgo en Berlín y los Campos Elíseos.
Finalmente, la ola de celebraciones cruza el Atlántico, alcanzando primero a Sudamérica y el Caribe. La secuencia culmina con el encendido de los reflectores sobre Time Square, Nueva York, que marca el inicio del nuevo año en el continente americano con un evento de gran convocatoria y alta visibilidad internacional.
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