La presencia pública de Kim Ju Ae junto a su padre Kim Jong Un refuerza las especulaciones sobre la línea de sucesión en el régimen hermético de Corea del Norte.
Las agencias de noticias oficiales de Pyongyang reportaron la visita del líder supremo, Kim Jong Un, a una fábrica de armamento estratégico durante las celebraciones de Año Nuevo. Lo significativo fue la presencia constante de su hija, Kim Ju Ae, en los recorridos, una aparición que la posiciona por encima de otros funcionarios del régimen.
Esta secuencia de exposiciones públicas no es casual y representa un esfuerzo deliberado del aparato propagandístico norcoreano para legitimar la continuidad dinástica. Los medios estatales la describieron usando lenguaje propio de la sucesión, un título reservado en el pasado únicamente para el propio Kim Jong Un antes de asumir el poder.
Cómo será la vida en 2026: las 10 predicciones de The New York Times para el nuevo añoAnalistas internacionales interpretan esta estrategia como la consolidación de la denominada «Cuarta Generación» en la familia Kim, buscando garantizar la estabilidad interna frente a las presiones externas. La exposición visual de Ju Ae parece ser una movida temprana para asegurar el respaldo de la élite militar y política.
El régimen de Corea del Norte se fundó bajo una estructura de poder que privilegia la línea de sangre desde Kim Il Sung, pasando por Kim Jong Il. Aunque la estructura formal del Partido de los Trabajadores permanece intacta, el factor dinástico sigue siendo el pilar fundamental para el control del Estado.
Si bien aún es prematuro confirmar un traspaso inmediato, las imágenes distribuidas cumplen el objetivo de eliminar cualquier duda sobre quién podría ser la sucesora natural. La elevación mediática de Kim Ju Ae es un mensaje claro sobre la dirección que tomará el poder en la próxima década.
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