La confluencia de una posible escalada militar en Irán junto a las disputas comerciales en Asia y los nuevos aranceles de Estados Unidos amenaza la estabilidad de los mercados internacionales.
La amenaza de un conflicto bélico en Irán genera una fuerte presión sobre el precio del petróleo y la seguridad en Medio Oriente. Los recientes movimientos operativos sugieren un cambio de postura que podría forzar una intervención diplomática de urgencia para evitar un enfrentamiento abierto.
Simultáneamente, la tensión comercial entre China y Japón se agravó por la imposición de nuevas trabas al intercambio de bienes tecnológicos. La falta de consenso entre ambas potencias asiáticas profundiza la fragmentación del comercio en la región y afecta directamente las cadenas globales de suministros.
Reacción al cambio de estrategia de Luis Caputo: comprimen fuerte las tasas cortas en pesosPor otro lado, la administración de Donald Trump puso en marcha una serie de aranceles que impactan en la relación económica con la Unión Europea. La medida busca priorizar la producción doméstica estadounidense mediante el encarecimiento de los productos importados desde el continente europeo.
Desde Bruselas advirtieron formalmente que estas disposiciones tributarias representan una violación directa a los tratados comerciales suscriptos durante el último semestre. Los líderes europeos iniciaron consultas internas para coordinar una respuesta firme que proteja sus intereses industriales ante el giro proteccionista de Washington.
El cruce de intereses geopolíticos y las barreras arancelarias configuran un clima de inestabilidad para las inversiones a corto plazo. La efectividad de los canales diplomáticos se encuentra bajo prueba mientras los principales actores económicos ajustan sus estrategias ante el nuevo mapa de poder global.
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