La estrategia oficial de priorizar la acumulación de reservas para reducir el riesgo país choca con la desconfianza de los mercados internacionales sobre la sostenibilidad del esquema financiero vigente.
El equipo económico modificó su enfoque inicial y colocó la recomposición de reservas en el centro de su agenda operativa para intentar recuperar el acceso al crédito externo. Tras haber relativizado la importancia de las divisas en el Banco Central bajo la premisa de que el equilibrio fiscal era suficiente, la urgencia por perforar el piso del riesgo país obligó a las autoridades a sostener una racha compradora que ya supera los dos mil quinientos millones de dólares.
A pesar del saldo positivo en las intervenciones cambiarias, el indicador que elabora JP Morgan reaccionó con alzas que reflejan las dudas de los inversores sobre el origen de esos dólares. Los informes de las consultoras privadas señalan que gran parte de la oferta proviene de colocaciones de deuda de provincias y empresas, junto con liquidaciones puntuales del sector agropecuario, lo que resta carácter estructural a la mejora del balance del organismo monetario.
EEUU sigue reforzando su despliegue en Medio Oriente y lanza cazas furtivos F-22La permanencia de las restricciones cambiarias actúa como un techo para la normalización macroeconómica y dificulta la llegada de capitales de largo plazo. Mientras se mantenga el esquema de controles sobre el movimiento de divisas, los operadores financieros interpretan las compras del Banco Central como una táctica defensiva que no logra convencer a los acreedores sobre la capacidad real de pago sin asistencia extraordinaria.
El escenario internacional suma presión mediante la volatilidad de las tasas de interés en Estados Unidos tras fallos judiciales que impactan en la política fiscal de la administración de Donald Trump. Un eventual endurecimiento de la Reserva Federal encarece el costo del endeudamiento para las naciones emergentes, lo que obliga a la Argentina a mostrar indicadores de solvencia mucho más robustos para resultar atractiva frente a los activos del Tesoro norteamericano.
Hacia adelante, la atención está puesta en la liquidación de la cosecha gruesa y en la resolución de las tensiones por el esquema de retenciones con el complejo sojero. El Gobierno necesita transformar el flujo de divisas transitorio en una tendencia de fondo para bajar el costo del financiamiento, en un periodo donde la caída de la recaudación y el agotamiento del crédito interno limitan el margen de maniobra de la política económica.
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