El cruce de gestos entre los directores ejecutivos de OpenAI y Anthropic en la cumbre de Nueva Delhi expuso la fractura competitiva que atraviesa la industria global de inteligencia artificial.
La cumbre tecnológica en la capital de India buscaba establecer consensos sobre el futuro de los sistemas generativos y su impacto en la economía mundial. Los principales referentes del sector se reunieron para debatir normativas, pero la agenda quedó eclipsada por la frialdad entre los protagonistas de la jornada.
Durante la sesión fotográfica oficial, un ademán de distancia entre Sam Altman y Dario Amodei capturó la atención de los presentes y se viralizó en pocos minutos. El incidente dejó a la vista el fin de la cordialidad diplomática entre las dos firmas que hoy lideran la carrera por la innovación tecnológica.
EEUU investiga si DeepSeek entrenó su último modelo IA con el chip más potente de NvidiaEsta rivalidad tiene raíces profundas que se remontan a la salida de los fundadores de Anthropic de las filas de OpenAI por desacuerdos en la gestión de seguridad. Desde entonces, ambas corporaciones mantienen una disputa agresiva por captar ingenieros especializados y asegurar contratos multimillonarios con los grandes proveedores de servicios informáticos.
Especialistas del mercado financiero interpretan este distanciamiento como una señal de que la cooperación sectorial es hoy un objetivo secundario frente a la hegemonía comercial. La falta de sintonía personal entre los líderes de estas organizaciones complica las negociaciones para unificar criterios de protección frente a los riesgos potenciales de la tecnología.
El cierre del encuentro dejó más dudas que certezas respecto a la posibilidad de un frente común de las empresas ante las presiones de los gobiernos. La tensión observada en Nueva Delhi confirma que la industria ingresó en una fase de confrontación abierta donde cada movimiento estratégico es vigilado con cautela por la competencia.
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