Los futuros de Wall Street anticipan bajas y el petróleo se sostiene arriba de u$s100

El recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente mantiene el precio del barril de petróleo por encima de los cien dólares ante la falta de una resolución diplomática a corto plazo.
La guerra ingresa en su tercera semana de desarrollo sin indicios claros de un cese al fuego entre las fuerzas beligerantes. Esta continuidad del enfrentamiento genera una presión constante sobre los activos vinculados a la energía en los principales centros financieros del mundo.
Desde los últimos siete días, el valor del crudo se consolidó en una franja superior a la barrera psicológica de las tres cifras. Los inversores reaccionan con cautela frente a la posibilidad de que el conflicto se extienda a países productores vecinos de la región.
La estabilidad de los precios en niveles elevados afecta directamente las metas de inflación de las potencias occidentales. La logística de transporte marítimo también sufre demoras y encarecimientos que se trasladan a los costos finales de la cadena de suministro global.
En el plano interno, el aumento del petróleo impacta en el cálculo de los subsidios energéticos y en el precio de los combustibles en surtidor. Las autoridades monitorean el saldo de la balanza comercial para medir el efecto de las importaciones necesarias de gas y derivados.
El panorama para los próximos días queda supeditado a la intensidad de las operaciones militares y a posibles acuerdos internacionales de suministro. Mientras la incertidumbre persista, el mercado de materias primas mantendrá una tendencia alcista difícil de revertir.
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