La firma santafesina Marengo concretó la venta de sus activos tras un ciclo de deudas salariales y el fracaso comercial de su línea de caramelos inspirada en el gobierno nacional.
La empresa Marengo, fundada en Rafaela en 1942, cerró el traspaso de su titularidad después de atravesar un año marcado por la caída de las ventas y la parálisis productiva. La compañía había intentado posicionarse a principios de 2025 con el lanzamiento de la línea de golosinas No hay plata, un producto que buscaba sintonizar con el clima político pero que no logró sostener la estructura financiera de la firma.
Estos caramelos frutales se vendían en bolsas de 400 gramos a valores cercanos a los 3800 pesos. Sin embargo, la propuesta no fue suficiente para evitar el impacto de una recesión que ya afectó a 22 mil pequeñas y medianas empresas en todo el territorio nacional desde el cambio de gestión.
El Senado de la Nación ratificó a Bartolomé Abdala como Presidente ProvisionalLa fábrica es reconocida en el mercado por marcas clásicas como Chupaletas, Patitas y Pinta lengua que marcaron a varias generaciones. Su prestigio la llevó a participar en 2018 como una de las representantes argentinas en la cumbre del G20, consolidándose entonces como un referente del sector alimenticio de Santa Fe.
Los problemas operativos se profundizaron a mediados del año pasado con la suspensión total de la plantilla de trabajadores. Aunque la planta volvió a funcionar tiempo después, la acumulación de deudas y los atrasos en los pagos obligaron a los dueños originales a buscar un comprador para evitar la quiebra definitiva.
Los empleados recién podrán percibir los haberes de enero una vez que se formalice la inyección de capital derivada de la venta. El desenlace de Marengo expone las dificultades de la industria nacional para mantener la rentabilidad frente a la suba de costos y la fuerte reducción del consumo de las familias.
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