La reestructuración de la plantilla liberó una masa salarial clave para Boca Juniors, garantizando oxígeno financiero para el próximo mercado de pases.
Juan Román Riquelme, al frente del Consejo de Fútbol de Boca Juniors, ejecutó una serie de movimientos estratégicos en el plantel profesional durante la última ventana de transferencias. El objetivo central fue la reducción drástica de la masa salarial mediante la salida de futbolistas con contratos de alto valor que no eran prioridad deportiva.
Fuentes cercanas a la Tesorería confirmaron que estas gestiones lograron equilibrar significativamente el balance de la institución. El ahorro generado se mide en varios millones de dólares anuales, lo que permite al club encarar con mayor previsibilidad los compromisos operativos y las primas de los jugadores restantes.
5 curiosidades de Uzbekistán, el país sorpresa que clasificó al Mundial 2026Esta liberación presupuestaria no solo se enfoca en el saneamiento inmediato, sino que abre la puerta a la incorporación de refuerzos de jerarquía que el cuerpo técnico considera necesarios. La dirigencia ya dispone de un margen económico para negociar fichajes específicos sin depender exclusivamente de ingresos extraordinarios por copas internacionales.
La política implementada priorizó la desvinculación o la venta de aquellos profesionales que, si bien contaban con recorrido en el club, no ofrecían la proyección de rendimiento acorde a su costo salarial. Se trató de una decisión imprescindible para ordenar las arcas del fútbol profesional y evitar desfasajes futuros.
El movimiento gerencial culmina una etapa de reacomodamiento financiero en la que Boca Juniors buscó estabilizar su estructura económica. Con los números principales ordenados, la atención se desplaza ahora a la planificación deportiva, buscando capitalizar esta estabilidad en resultados concretos en el campo de juego.
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