La disputa por la vicepresidencia primera y la jefatura del bloque oficialista demora la organización de la sesión preparatoria prevista para el próximo 26 de febrero.
El reciente ordenamiento de la conducción del Partido Justicialista no logró trasladar la misma estabilidad al recinto del Senado. La falta de consenso sobre los nombres que ocuparán los cargos jerárquicos mantiene frenada la dinámica institucional de la Cámara alta.
La tensión se concentra en la distribución de las cuotas de poder entre los distintos sectores que integran la bancada mayoritaria. Los negociadores buscan un equilibrio que refleje la nueva realidad partidaria sin quebrar los puentes con los gobernadores y las agrupaciones territoriales.
Gobernadores peronistas reiteraron su rechazo a la reforma laboral y llamaron a votar en contra del proyecto de Javier MileiEl estancamiento impide avanzar en la conformación de las comisiones de trabajo y en el diseño del cronograma legislativo para los meses entrantes. Esta parálisis administrativa condiciona el tratamiento de expedientes que requieren una resolución inmediata antes del inicio del período ordinario.
Los operadores políticos del oficialismo intentan destrabar la situación mediante reuniones de último momento que eviten un fracaso en la sesión del 26. La conducción parlamentaria enfrenta el desafío de contener las demandas internas mientras garantiza la operatividad del cuerpo legislativo.
El desenlace de esta negociación definirá el peso específico de cada facción dentro del armado nacional del peronismo. La resolución final marcará el inicio de una etapa donde la cohesión interna será puesta a prueba por las exigencias de la agenda política y económica.
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