Arabia Saudita consolida el desarrollo de Qiddiya como su principal apuesta estratégica para albergar el Mundial 2034 y transformar su matriz productiva a través del deporte y el turismo.
El reino saudí avanza en la construcción de una ciudad planificada desde cero que funcionará como el epicentro global del entretenimiento y el deporte de élite. Este megaproyecto representa la pieza central de la estrategia soberana para diversificar los ingresos nacionales y reducir la dependencia histórica del mercado petrolero.
La infraestructura está diseñada para cumplir con las exigencias internacionales necesarias para recibir la Copa del Mundo de 2034 y diversas competencias de Fórmula 1. El diseño de los circuitos y los estadios de última generación busca posicionar a la región como un destino ineludible en el calendario deportivo internacional de la próxima década.
Franco Colapinto terminó entre los 10 primeros en las prácticas de Bahrein, tras despistarseEl desarrollo urbanístico contempla la creación de 25 distritos especializados que integrarán áreas residenciales, parques temáticos y centros culturales de gran escala. La magnitud de la obra requiere una inversión constante para cumplir con los plazos establecidos y asegurar la operatividad de los servicios proyectados.
Las estimaciones oficiales indican que el complejo aportará 158.000 millones de dólares al producto interno bruto saudí para el año 2030. Esta cifra refleja la ambición financiera detrás de una de las construcciones más costosas y extensas de la historia moderna en la región de Medio Oriente.
Hasta el momento, la iniciativa generó 2.500 puestos de trabajo directos, integrando a más de mil empleados locales en su estructura operativa inicial. El crecimiento de la nómina laboral aumentará a medida que las fases de edificación se completen y comience la explotación comercial de los distintos sectores.
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