Hollywood asume tardíamente la necesidad de la renovación tecnológica y redefine sus estructuras frente a la amenaza digital.
La industria del entretenimiento en Los Ángeles, conocida por su resistencia a las modificaciones profundas, comienza a implementar cambios estructurales impulsados por la evolución tecnológica del consumo audiovisual. La máxima de «renovarse o morir» presiona a los grandes estudios a revisar modelos de negocio que han permanecido estáticos durante décadas.
El eje central de esta redefinición pasa por la adopción plena de Internet y las plataformas digitales como método prioritario de distribución y exhibición. Este paso, largamente postergado, busca capturar la atención de audiencias globales que abandonaron los formatos tradicionales.
«La gente quiere ver personajes desordenados, no algo desinfectado»: vuelve ‘The Pitt’, la serie que es «demasiado real» para los propios médicosLa transición, sin embargo, no está exenta de costos operativos y humanos. La adaptación acelerada al entorno digital exige el replanteo de roles y capacidades internas, generando tensiones en la cadena de valor y redefiniendo las negociaciones con el talento y los gremios.
Ejecutivos y directores de estudio reconocen que el imperativo de abrazar las nuevas tecnologías es inmediato, aunque el proceso no se detiene a evaluar exhaustivamente las consecuencias secundarias para el personal o los socios minoristas. La velocidad del mercado impone prioridades drásticas.
Este viraje tecnológico sienta las bases para el nuevo estándar de producción y monetización de contenidos a escala global. La supervivencia de las grandes factorías de Hollywood dependerá directamente de su capacidad para operar y competir eficazmente en el ecosistema digital emergente.
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