Washington condiciona la estabilidad comercial con la Unión Europea a la no interferencia militar en la disputa estratégica por Groenlandia.
La administración estadounidense formalizó una advertencia directa a los países miembros de la Unión Europea respecto a su política de defensa y asistencia a Groenlandia. Este pronunciamiento, de alto contenido geopolítico, busca delimitar el margen de acción de las potencias europeas en el conflicto.
El presidente precisó que la asistencia militar que cualquier nación europea brinde a la isla autónoma será considerada un acto de hostilidad que ameritará la aplicación inmediata de aranceles a sus exportaciones hacia el mercado norteamericano. El anuncio utiliza herramientas de política comercial como represalia directa a decisiones de seguridad.
Así hablaron los medios del mundo de la firma del acuerdo del Mercosur y la Unión EuropeaLa tensión diplomática se centra en el creciente interés estratégico que Washington ha puesto en Groenlandia, un territorio de crucial valor geopolítico en el Ártico, fundamental para el control de rutas marítimas y el despliegue defensivo en la región.
Esta medida eleva la confrontación a un plano económico-comercial, añadiendo una nueva fractura a las ya deterioradas relaciones transatlánticas, mientras los cancilleres de Bruselas evalúan las implicancias de la amenaza sobre los acuerdos vigentes.
Analistas internacionales señalan que la advertencia busca desactivar cualquier intento de consolidación de una alianza de defensa europea en la región, transformando la política exterior en un arma de presión arancelaria inmediata.
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