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¿Por qué Francia y otros países europeos se oponen al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?

16 Ene, 2026 9:44 a.m.|Actualizado: 16 Ene, 2026 10:31 a.m. AR

El pacto que se rubricará este sábado en Asunción formaliza un compromiso político, pero las fricciones comerciales por las agroexportaciones continúan sin resolución de fondo.

La capital paraguaya será escenario este sábado de la firma oficial de un nuevo tratado regional, un paso clave para la integración económica del bloque. Si bien el encuentro institucional sella meses de negociaciones diplomáticas, la concreción del acuerdo se produce en un clima de marcada disconformidad por parte de sectores productivos clave. La expectativa inicial de un consenso total se vio atenuada por la incapacidad de superar las trabas específicas del intercambio agropecuario.

Las mayores tensiones se concentran en el acceso a mercados y los regímenes de cupos para productos sensibles, un punto que ha demorado la ratificación final del texto. Las delegaciones no lograron armonizar criterios respecto a los subsidios internos y los mecanismos antidumping aplicados a las materias primas esenciales. Este diferendo puntual afecta directamente la competitividad y los balances comerciales de los países que dependen fuertemente de este sector primario.

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Fuentes cercanas a las delegaciones indicaron que el texto final optó por postergar la definición de los puntos más álgidos, incluyéndolos en anexos que serán revisados en futuras reuniones ministeriales. Esta metodología permitió avanzar con el calendario político de la firma sin descarrilar el proceso por completo. Se priorizó así la señal de unidad y la institucionalización del pacto sobre la resolución inmediata de las fricciones económicas.

Los gremios agrícolas y las cámaras de exportadores de la región han manifestado su preocupación ante esta estrategia dilatoria. Señalan que la falta de definiciones claras mantiene la incertidumbre sobre la planificación de las cosechas y la apertura de nuevos mercados. La presión sectorial sobre los gobiernos firmantes será intensa durante el próximo semestre, exigiendo calendarios concretos para la negociación de esos anexos comerciales pendientes.

El acto en Asunción, por lo tanto, representa más un hito político formal que una solución definitiva a los problemas estructurales del comercio intrarregional. La estabilidad del tratado dependerá ahora de la velocidad y efectividad con la que los equipos técnicos logren destrabar los escollos técnicos que hoy siguen dividiendo a los socios fundadores.

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