El histórico dirigente civil Jesse Jackson ratifica su compromiso con la igualdad racial a través de un legado que une las marchas de los años sesenta con las protestas contemporáneas.
Jackson comenzó su labor activista como colaborador estrecho de Martin Luther King durante las movilizaciones por los derechos civiles en Estados Unidos. Su presencia en momentos fundamentales de la historia norteamericana lo posicionó como un referente ineludible de la lucha contra la segregación y la discriminación institucional.
Una de sus principales áreas de influencia fue la presión sobre el sector corporativo para garantizar la inclusión de empleados afroamericanos en puestos de relevancia. Mediante convenios y negociaciones directas logró que diversas empresas multinacionales revisaran sus políticas de contratación y abrieran oportunidades laborales antes inexistentes para las minorías.
Irán anunció un «acuerdo general» con EEUU sobre «puntos rectores» del pacto nuclearLa creación de la organización Rainbow PUSH permitió al reverendo abordar la problemática social desde una perspectiva integral que incluyó la defensa de los trabajadores y el acceso al voto. Su figura trascendió las fronteras religiosas para convertirse en un actor político con peso propio en las discusiones nacionales y la diplomacia internacional.
Frente al surgimiento de nuevas olas de reclamos raciales el dirigente manifestó un apoyo contundente al movimiento Black Lives Matter en todo el territorio estadounidense. Su participación activa en las manifestaciones recientes buscó dar continuidad institucional a las demandas de las nuevas generaciones de activistas contra los excesos de las fuerzas de seguridad.
El veterano luchador insiste en la importancia de mantener la organización comunitaria y la esperanza como motores de cambio en la estructura social. Su trayectoria representa un puente entre los logros legislativos del siglo pasado y los desafíos de equidad que persisten en la agenda política de la actualidad.
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