El respaldo de las provincias aliadas consolidó el avance legislativo del proyecto pese a la resistencia solitaria del gobernador de Santa Cruz.
La Casa Rosada logró articular un esquema de apoyos clave con los mandatarios de Neuquén, Salta y Misiones para asegurar la viabilidad de la iniciativa en el Congreso. Estos distritos, referenciados en sellos provinciales alejados de las estructuras nacionales tradicionales, priorizaron la negociación directa sobre la confrontación partidaria.
Rolando Figueroa, Gustavo Sáenz y Hugo Passalacqua instruyeron a sus legisladores para acompañar la propuesta tras semanas de gestiones técnicas. La decisión de este bloque informal fortalece la posición del Ejecutivo al romper la hegemonía de los grandes espacios opositores en la votación parlamentaria.
Irán anunció un «acuerdo general» con EEUU sobre «puntos rectores» del pacto nuclearPor el contrario, Claudio Vidal se diferenció de sus pares patagónicos y del resto de los gobernadores dialoguistas al mantener una postura crítica. El mandatario santacruceño optó por preservar la autonomía de su bloque, marcando una distancia que complica la uniformidad del frente regional del sur.
Este reparto de voluntades evidencia un cambio en la dinámica de poder donde el federalismo se discute mediante acuerdos individuales. El oficialismo interpreta el acompañamiento de las tres provincias como una validación de su estrategia de diálogo fiscal y compromisos por obras públicas focalizadas.
Los votos aportados por el misionerismo, el frente salteño y el sector neuquino resultaron determinantes para el conteo final en el recinto. Mientras tanto, la negativa de Santa Cruz abre una etapa de tensiones políticas entre la administración central y el territorio santacruceño por el control de los recursos.
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