Las importaciones de frutas y hortalizas no paran de crecer y golpean a la producción local

La balanza comercial del sector frutihortícola nacional se deteriora por el salto exponencial en el ingreso de productos extranjeros y el desplome de los envíos locales al exterior.
El ingreso de hortalizas desde Brasil registra incrementos críticos para la industria doméstica. Según datos oficiales del Mercado Central y el Senasa, la importación de papa aumentó un 88,9 por ciento en enero, mientras que el volumen de cebolla que cruza la frontera creció un 259 por ciento interanual frente a una caída drástica de las ventas externas.
La oferta de frutas extranjeras ya no se limita a la banana y ahora abarca cítricos, uvas y carozos provenientes de Chile, España y Egipto. Las uvas de origen externo mostraron una suba del 1.245 por ciento en su participación comercial, ganando terreno sobre la producción de las provincias argentinas en los centros de abastecimiento locales.
En contrapartida, las ventas externas enfrentan un retroceso pronunciado que debilita la posición comercial del país. Los despachos de manzana fresca cayeron un 53,3 por ciento y las naranjas sufrieron una baja del 28,2 por ciento, una tendencia contractiva que solo pudieron quebrar parcialmente los envíos de peras y duraznos.
Los especialistas advierten que por primera vez el valor de lo importado igualó al monto total de las exportaciones frutícolas. Esta paridad diluye la condición histórica de Argentina como proveedor global y transforma al país en un comprador recurrente de mercadería internacional que compite directamente con el productor local.
El sector alerta sobre la falta de incentivos oficiales para incorporar la tecnología necesaria para competir en el mercado actual. La estrategia económica vigente prioriza rubros como la minería y los cereales, postergando a las economías regionales que funcionan como generadoras de empleo y garantes de la seguridad alimentaria.
SDN Digital, solo información.
