El cierre definitivo de la histórica fábrica de neumáticos Fate marca un punto de quiebre para el sector industrial argentino frente al avance de las importaciones y el cambio de modelo económico.
Fate anunció el cese de sus operaciones en la planta de San Fernando, una decisión que implica el despido de 920 trabajadores y el fin de ocho décadas de trayectoria manufacturera. La firma liderada por Javier Madanes Quintanilla producía cinco millones de neumáticos anuales, un mercado que ahora quedará bajo control de marcas multinacionales y el flujo creciente de productos extranjeros.
El sector interpreta esta salida como una consecuencia de la apertura comercial y la reciente eliminación de aranceles que protegían la fabricación local. La medida se suma a la quita de protecciones para las chapas de aluminio de origen chino, golpeando la estructura de costos de Aluar y forzando un cambio de estrategia en uno de los grupos empresarios más influyentes del país.
Javier Milei sube a gobernadores radicales a un viaje a los EEUUReferentes del empresariado calificaron el episodio como un síntoma del nuevo esquema económico donde la competencia por precios bajos desplaza a la producción nacional. La Unión Industrial Argentina expresó su preocupación por la destrucción del entramado productivo, aunque sostiene una posición de cautela frente a un Gobierno que exige apoyo a las reformas oficiales sin ofrecer incentivos inmediatos a la actividad fabril.
Los datos de consultoras privadas muestran que las importaciones de neumáticos subieron más de un treinta por ciento mientras la fabricación local acumuló caídas significativas en el último año. Este proceso funcionó como un ancla para los precios internos, pero erosionó la rentabilidad de las plantas locales que no pueden competir con la sobrecapacidad global y las prácticas comerciales de Asia.
La desaparición de este fabricante estratégico marca un punto de inflexión que deja expuesta la fragilidad de la industria argentina ante la competencia internacional directa. Para los analistas, el cierre de la planta de San Fernando confirma que el problema ya no es la dificultad para abastecerse de insumos, sino la falta de viabilidad económica para sostener la producción dentro del territorio nacional.
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