Gimnasia y Estudiantes empatan sin goles en un clásico platense marcado por la fricción y la paridad táctica durante los primeros cuarenta y cinco minutos.
El estadio Juan Carmelo Zerillo es el escenario de una nueva edición del enfrentamiento más importante de la ciudad, donde el despliegue físico predomina sobre la generación de juego fluido. La intensidad marcó el ritmo desde el pitazo inicial, con ambos equipos priorizando el orden defensivo para evitar errores tempranos.
Gimnasia intentó tomar la iniciativa en los minutos iniciales aprovechando la localía y el empuje de su público. Sin embargo, la falta de precisión en los metros finales impidió que el equipo lograra inquietar con profundidad real el arco defendido por el conjunto visitante.
Vive un calvario: el crudo relato de una leyenda de Inglaterra que sorprendió al mundoEstudiantes mantuvo un esquema compacto y apostó a las transiciones directas para intentar lastimar de contraataque. El equipo visitante controló los avances del Lobo mediante una marca firme en la zona central, lo que derivó en un trámite cortado por las constantes infracciones en la mitad de la cancha.
Las situaciones de peligro real frente a los arcos escasearon debido al rigor defensivo impuesto por ambos planteos tácticos. Un par de remates de media distancia y algunos envíos aéreos fueron las únicas aproximaciones que rompieron la monotonía de una primera etapa disputada mayormente lejos de las áreas.
Los protagonistas regresan a los vestuarios con la obligación de ajustar las piezas ofensivas para romper la paridad en el complemento. El empate parcial refleja lo sucedido en el campo de juego, dejando abierta la resolución de un encuentro que demanda mayor inventiva individual para modificar el resultado final.
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