Por: Francisco Paz / Agroindustria y Comercio Exterior
La agenda política de la comunidad autónoma de Extremadura, en España, ha marcado esta semana un contraste operativo significativo respecto a la dinámica que se observa en el Cono Sur. Mientras la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, convoca a una «mesa de crisis» preventiva con las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAS) para desmenuzar la letra chica del acuerdo UE-Mercosur, en Argentina surge una interrogante estructural: ¿Quién está realizando esta labor de contención y análisis fino con el campo nacional?
1. El Modelo Extremeño: Anticipación y Blindaje
La reunión convocada para este martes en Mérida no es protocolar. El gobierno autonómico español, junto a su consejera de Agricultura, Mercedes Morán, se sienta con el sector primario para modelar escenarios de impacto.
Irán anunció un «acuerdo general» con EEUU sobre «puntos rectores» del pacto nuclear- El Objetivo: No se discute la macroeconomía del tratado, sino la microeconomía del productor. Se analizan precios, estándares de trazabilidad y, fundamentalmente, las cláusulas de salvaguarda que Europa podría activar si considera que la entrada de productos sudamericanos daña su tejido productivo local.
- La Estrategia: España entiende el tratado como un desafío a su competitividad y, por ende, institucionaliza el reclamo sectorial para elevarlo a Bruselas con datos duros.
2. La Incógnita Argentina: ¿Quién lidera la mesa técnica?
Del otro lado del Atlántico, el silencio operativo genera incertidumbre. Si bien el acuerdo representa una oportunidad histórica de apertura de mercados para la agroindustria argentina, la falta de una convocatoria análoga a la española expone un déficit de gestión.
El Cuestionamiento Técnico: ¿Qué organismo del Estado Nacional está hoy sentado con la Mesa de Enlace, los consorcios de exportadores de carne (ABC) o las cámaras de cereales para analizar las barreras para-arancelarias?
Mientras Europa se preocupa por la entrada de productos, Argentina debería estar ocupándose de las exigencias ambientales (Pacto Verde Europeo) que funcionarán como el verdadero filtro de acceso. La pregunta es quién ocupa hoy el rol de contraparte técnica de Guardiola en Argentina:
- ¿Cancillería? Enfocada en la diplomacia política y la foto del acuerdo.
- ¿Secretaría de Bioeconomía/Agricultura? Hasta el momento, no se han comunicado mesas de trabajo que bajen el texto del tratado a la realidad de las economías regionales (limón, vino, maní), que son las más vulnerables a las regulaciones fitosanitarias europeas.
3. El Riesgo de la «Ceguera Regulatoria»
La diferencia entre la acción de Extremadura y la inacción local radica en la percepción del riesgo.
- España asume que el Mercosur es una amenaza competitiva y se prepara para subsidiar o proteger a sus granjeros.
- Argentina celebra la apertura, pero corre el riesgo de llegar al día 1 del tratado sin la adecuación normativa necesaria para que sus productos efectivamente ingresen.
Sin una «Unidad Ejecutora» que coordine con el sector privado los costos de certificación y trazabilidad (como la ley de deforestación agregada), el acuerdo podría terminar siendo una cáscara vacía para las PyMEs exportadoras argentinas, beneficiando solo a los grandes traders multinacionales que ya poseen sus propios departamentos de legales y compliance.
Conclusión Analítica
La reunión de Mérida expone una asimetría de madurez institucional. Mientras Europa activa sus mecanismos de defensa corporativa antes de que la tinta del acuerdo se seque, el sector productivo argentino aguarda saber quién será el funcionario encargado de traducir las 5.000 páginas del tratado en un plan de negocios viable para el interior productivo.



