El gobierno de Estados Unidos inició contactos directos con el régimen cubano para buscar una salida a la crisis energética que paraliza a la isla.
El presidente estadounidense confirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, lidera las gestiones con las autoridades de La Habana para alcanzar un acuerdo de asistencia. Esta decisión representa un movimiento estratégico de Washington para abordar la inestabilidad en el Caribe a través de canales diplomáticos directos.
La Casa Blanca definió la escasez crítica de combustible en Cuba como una amenaza humanitaria que requiere acción inmediata. Este diagnóstico oficial permite a la administración federal justificar posibles excepciones en las políticas de restricción económica vigentes hasta la fecha.
Irán anunció un «acuerdo general» con EEUU sobre «puntos rectores» del pacto nuclearEl mandatario aclaró que la prioridad es evitar una catástrofe social, aunque descartó de manera tajante el uso de la fuerza militar por el momento. El enfoque se mantiene centrado en la negociación técnica y el suministro de recursos básicos para contener el desabastecimiento generalizado.
La participación de Marco Rubio otorga un peso político significativo a las conversaciones por su trayectoria en la política exterior hacia Latinoamérica. El funcionario tiene la tarea de coordinar los términos de un eventual pacto que garantice la llegada de ayuda sin comprometer los intereses de seguridad nacional.
Las próximas semanas serán determinantes para observar el impacto de estos acercamientos en el terreno y la reacción de los sectores políticos de ambos países. El flujo de suministros energéticos aparece como la primera prueba para medir la efectividad de este diálogo bilateral iniciado bajo presión externa.
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