Tapa
SDN RadioTransmitiendo en vivo

Año nuevo, ¿vida nueva?: La trampa de esperar al 1 de enero – Por Jimena Ponce

6 Ene, 2026 8:48 p.m.|Actualizado: 6 Ene, 2026 8:50 p.m. AR
Año nuevo, ¿vida nueva?: La trampa de esperar al 1 de enero – Por Jimena Ponce

Ya pasó la vorágine de fin de año. Se terminaron los brindis y ya no nos encontramos más en esa especie de “limbo” festivo, en ese paréntesis donde el mundo parece detenerse y en el desorden horario donde uno no sabe bien qué día está habitando. Pero hoy, con las luces ya apagadas y las actividades retomadas, nos choca de frente la realidad. 

Es en este momento cuando la famosa frase “año nuevo, vida nueva” empieza a mostrar sus fisuras. 

Como sociedad, decidimos que el 1 de enero es una especie de portal mágico. Le damos al calendario un poder que por sí solo no tiene. El problema no es el festejo, sino lo que hacemos los meses previos: usar el año venidero como un depósito de todo lo que queremos ser y hacer, pero de todo lo que no somos ni hacemos, donde van a parar nuestras metas postergadas. ¿Cuántas veces en julio o septiembre dijimos “mejor lo arranco el año que viene” a esas cosas que nos moríamos de ganas por empezar? 

NOTICIA RECOMENDADA
La libertad no debería ser una declaración de guerra – Por Facundo Merino

Ahí es donde la esperanza del nuevo año empieza a confundirse con la procrastinación. 

Muchas veces postergamos por miedo a fallar, otras, porque simplemente elegimos la comodidad, esa comodidad de delegar la responsabilidad a nuestro “yo del futuro” quien, supuestamente, ese 1 de enero se va a despertar con la voluntad que hoy no tenemos. 

Pero la realidad, sobre todo para quienes sentimos que el tiempo se nos escapa constantemente, es que el impulso de enero no es el que tiene esa magia. Lo que realmente nos mueve a nuestras metas no es ese cambio de dígito en el año, sino la determinación, esa que es tan incómoda porque no entiende y no le importa si es feriado o en qué mes del año nos encontramos, puede activarse un día cualquiera.

Sin embargo, no quiero caer en el cinismo de decir que estas fechas no sirven y que yo no formo parte de ese grupo. Aunque teóricamente sea un día más, hay algo innegable en el aire de esta época: la esperanza. 

No podemos negar que, como seres humanos, necesitamos de rituales. Necesitamos creer que tenemos una oportunidad de ser mejores, de corregir el rumbo, de intentarlo una vez más. Esa esperanza es valiosa porque nos mantiene ajenos, por momentos, a una realidad que a veces es gris o se vuelve rutinaria. Es ese combustible que nos permite proyectar y soñar. 

El desafío para este año que arranca es no esperar que el calendario nos dé permiso para actuar sobre nuestra propia vida. Permitamos que esa esperanza nos impulse con fuerza y que la determinación sea la que nos permita por fin cambiar nuestra realidad y retomar esas metas olvidadas. 

Al final, el año nuevo no nos trae una vida nueva por arte de magia, pero sí nos trae 365 oportunidades para decidir qué hacer con el tiempo que tenemos. La pregunta es: ¿vamos a esperar al próximo enero para empezar a vivir la vida que queremos, o vamos a aprovechar que hoy, finalmente, el ruido ya pasó? 

🔴EN VIVO | SDN TVTocá para activar audio 🔊