Los conflictos por la seguridad en Santa Fe y el reclamo de los productores de vid en Mendoza exponen un escenario de fuerte presión social y económica en las provincias.
La provincia de Santa Fe atraviesa jornadas críticas debido al agravamiento de la situación interna en su fuerza de seguridad. Los reclamos por mejores condiciones laborales y equipamiento básico generaron una reducción de la operatividad que preocupa a los mandos políticos encargados de mantener el orden público.
El descontento de los efectivos policiales impacta directamente en la prevención del delito en los centros urbanos más poblados del territorio santafesino. Las negociaciones entre los representantes del sector y el Ministerio de Seguridad local se mantienen bajo estricta reserva para intentar frenar el aumento de la tensión en las calles.
Irán anunció un «acuerdo general» con EEUU sobre «puntos rectores» del pacto nuclearPor su parte, en Mendoza, cientos de productores vitivinícolas realizaron un caravanazo para manifestar su rechazo a los valores fijados para la cosecha de uva. La movilización ocupó varios kilómetros de ruta con el fin de exigir medidas que garanticen la sostenibilidad de la actividad agraria frente al incremento de los costos de producción.
El sector reclama que el Estado intervenga en la cadena de comercialización para equilibrar el poder de negociación frente a las grandes bodegas industriales. Los productores advierten que, sin un precio mínimo sostén, miles de hectáreas podrían quedar sin cosechar durante la presente temporada de vendimia por falta de rentabilidad.
Estas protestas simultáneas ponen a prueba la capacidad de respuesta de los gobiernos provinciales ante demandas sectoriales acumuladas. La resolución de estos focos de conflicto resulta determinante para evitar que la parálisis productiva o de seguridad afecte la estabilidad regional a corto plazo.
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